Dos millones quemados

Siglo XVI, Amberes.
Es bien sabido que el emperador Carlos V pedía grandes préstamos a banqueros y comerciantes como los Fugger de Augsburgo o Juan Daens, un rico mercader de Amberes.
En una ocasión, Daens prestó al emperador la enorme suma de dos millones en efectivo, y le pidió como favor que le hiciera el honor de comer en su casa. Carlos aceptó.
El comerciante lo agasajó con toda clase de manjares y un servicio lujosísimo. El emperador, asombrado, ya se disponía a marcharse cuando Daens le rogó que se quedara cinco minutos más. Entraron unos criados con una bandeja de plata llena de madera perfumada, y el anfitrión le prendió fuego ante la mirada sorprendida de su invitado. En otra bandeja trajeron el documento del préstamo y se lo mostraron al emperador, que lo reconoció al instante. Entonces Daens lo arrojó a las llamas y, mientras ardía, le dijo:
«Me doy por bien pagado con el honor que Vuestra Majestad me ha hecho comiendo en mi casa.»